Había soñado aquella noche que no podía hablar. Fue incapaz durante todo el sueño de articular palabra alguna.
Al despertar, cuando abrió los ojos y vio los rostros volcados sobre él que le sonreían por encima de los barrotes, se olvidó de todo y devolvió la sonrisa.
Al despertar, cuando abrió los ojos y vio los rostros volcados sobre él que le sonreían por encima de los barrotes, se olvidó de todo y devolvió la sonrisa.
Luis Manuel Cebrero